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Campos Estela: Todo empezó con un trozo de pan

Actualizado: 28 sept

Campos Estela comenzó como una casa de comidas en Sant Cugat del Vallés y dio la casualidad de que la construyeron al lado la Universidad Autónoma de Barcelona y su Escuela de Maestros. Hoy en día, tras 60 años, la empresa sigue con su filosofía de cuidar de los niños tanto como de los nuestros, siempre escuchándolos, desarrollando un sentido crítico del consumo para hacerlos más libres e inspirándose en el descubrimiento de un estilo de vida saludable.


Campos Estela trabaja en diversos proyectos para favorecer el consumo local, concienciar sobre la inclusión alimentaria con niños con distintas necesidades de movilidad y con niños con necesidades educativas especiales, reducir el consumo energético y reducir los desperdicios, tanto a nivel alimentario como plástico. En relación al desperdicio alimentario, en el año 2012 pusieron en marcha el proyecto Pesa y Piensa, el cual también podéis consultar directamente en su página web.



Este proyecto surgió desde las propias escuelas. Vieron un grupo de niños que estaban comiendo en uno de sus comedores y sobraban más trozos de pan que alumnos había en aquel comedor, sólo se comían la parte de la miga del pan. Entonces pensaron que tenían que tomar acción e hicieron una apuesta pedagógica en el tiempo de comedor para la adquisición de unos hábitos alimentarios saludables y de habilidades sociales de los niños y adolescentes a través de juegos (gamificación). Los niños participan, juegan y ven que pueden mejorar, medir e incidir sobre lo desperdiciado,


“Tenemos la ocasión de sensibilizar a generaciones futuras en la adopción de modelos sostenibles. Por eso, hemos considerado la oportunidad para poner en marcha el proyecto Pesa y Piensa como una herramienta para el desarrollo de una conciencia crítica hacia el consumo de alimentos y de un actitud proactiva en la reducción del despilfarro alimentario y la generación de residuos.”

La parte divertida es la de “Piensa” donde se les explica la parte de valores y qué podríamos cambiar de forma tanto individual como colectiva. Para ello, les dieron dieron herramientas para que ellos hicieran lo que pedían. Una vez desarrollado el dossier pedagógico y definidos los pasos para llevar a cabo el proyecto Pesa y Piensa en el comedor, pusieron en marcha la primera prueba piloto. La desarrollaron a inicios del año 2013 y, a partir del segundo mes y de forma sostenida, lograron una reducción del 35% en el desperdicio de alimentos.


Entre la treintena de escuelas que llevan desarrollando el proyecto de forma continuada desde sus inicios, la disminución en el desperdicio alimentario ya se sitúa en torno al 70%. Además, desde hace más de 10 años, participan en un proyecto con Caritas “Empresa Amb Cor” destinado a comedores sociales para reaprovechar lo que no han utilizado, llegando a impulsar en las escuelas de la comarca la combinación de voluntariado de entidades sociales junto a empresas como ellas con la finalidad de buscar un destinatario para esta comida sobrante.


Esperamos que este proyecto resulte de interés para otras empresas. Si deseas ponerte en contacto con Campos Estela y compartir su mismo modo de trabajar para avanzar juntos en iniciativas como estas para reducir el despilfarro alimentario, podéis contactarles en comunicacio@camposestela.com o en info@pesaipensa.org.


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